Las habitaciones

Todas las habitaciones poseen   cuarto de baño  en  su interior y televisión por cable..

 


 

La habitación del Obispo (do Patriarca)  Muy  agradable, decorada como lo estaba. Tiene dos camas  con cabecera de hierro. Su decoración (cortinas y sillas de rojo púrpura, marcos con motivos religiosos...) se basa en la estética del obispo D. José.

La habitación de la Granja (Quinta)  muy alegre y tranquila, situada junto al jardín. Tiene una cama de matrimonio del siglo XIX, posee, como su nombre indica, una decoración campestre, sin que sea ello sinónimo de incomodidad. Podrá escuchar por las mañanas a los pájaros cantar y en primavera el aroma de las rosas inundará su cuarto.

 

 

La habitación  de los Namoradeiras  debe su nombre a las dos sillas de piedra talladas  junto a la ventana. Eran utilizadas, por las señoritas de la casa para sentarse y  mientras se asomaban a la ventana, fingiendo que bordaban, eran cortejadas por los hombres que pasaban por la calle. La habitación posee dos camas  con la cabecera de hierro.

La habitación de Saua Saua  debe su nombre a la decoración mozambiqueña que posee. Dicho lugar, al norte del país, posee bellas playas de aguas limpias y cristalinas. A pesar de que el cuarto no pueda transmitir toda la magia del lugar, los motivos africanos que adornan las paredes hacen todo lo posible para conseguirlo. Posee una cama de matrimonio. En dicha habitación se alojo durante bastante tiempo un importante ingeniero español, D. José Luis Gutiérrez, que siempre hizo gala de su buen humor (autor de la traducción).

 

 

La habitación Oriente, situada mirando al este, con decoración oriental. Dependiendo de la época del año en que estemos se podrá ver la luna en todo su esplendor. Única habitación de la casa con todos los muebles blancos. Posee cama de matrimonio. Gracias a su localización, este será el cuarto al que le lleguen los primeros rayos del sol de la mañana.

 

 

La habitación del  Almirante habitación muy amplia con una cama con dosel. Su decoración hace alarde a la Marina, incluido el friso de los azulejos, pintado a mano. Uno de los cuadros, llamado “Joana Rosa” fue donado por el artista Joao Luís Pereira de Castro. El cuarto debe su nombre al hecho de que a través de una de las ventanas se pueden ver las hojas de una palmera moviéndose por el viento, haciéndote sentir que estas atravesando una zona tropical navegando en un barco.